Patrimonio en Bareyo

El pueblo de Bareyo conserva una de las mejores muestras del románico costero de Cantabria. Según los últimos descubrimientos documentales, la iglesia y abadía de Santa María de Bareyo tiene su origen en un viejo monasterio laico fundado hacia el año 900 por el Señor y Mayor de la Casa de Camino, de Ajo, con objeto de dar servicio espiritual a los habitantes que poblaron este pueblo para colonizar las tierras algo alejadas de la costa. Fue un monasterio sufragáneo o dependiente del de San Martín de Ajo y servido por clérigos de este último, que ostentaron el título de abad.

PATRIMONIO RELIGIOSO
 
Iglesia y Abadía de Santa María de Bareyo.

La primera referencia escrita de la abadía de Bareyo es una inscripción situada en el arco de triunfo con la fecha de MCVIIII, año 1109 de la Era de César, año 1071 de la Era Cristiana. Y en la Escritura LXXXVIII del Cartulario de Puerto, fechada en los Idus de diciembre de 1195, figura como testigo un tal “dominus Petrus abbas de Baredio”, es decir, el señor, dueño, poseedor, propietario, Pedro, abad de Bareyo; posiblemente Pedro de Camino, abad laico de Bareyo, por ser la abadía fundación de la Casa de Camino de Ajo. La vieja abadía es hoy una iglesia de una sola nave, con un presbiterio destinado a resaltar el precioso ábside, un pseudo-crucero rematado por un cimborrio, y una bóveda de crucería de dos tramos; tiene dos capillas adosadas al lado del Evangelio; al lado de la Epístola se encuentra la sacristía y el pórtico y al Oeste la torre de campanas.

El ábside.

Está estructurado en dos pisos de arquerías ciegas, la superior compuesta por siete arcos y la inferior por cinco, y cubiertas de bóveda de horno. Por el tramo recto se accede a una capilla y a la sacristía.

El cimborrio.

Está construido sobre cuatro arcos torales y cubierto con cúpula de forma apuntada, que ampara un espacio rectangular, donde se abren al Norte y al Sur sendas absidiolas. Hasta aquí llega la parte románica del edificio.

La nave gótica.

Es una nave de crucería estrellada de dos tramos, construcción de finales del siglo XVI, época en la que en Siete Villas comienza una fiebre constructiva que trajo como consecuencia el derribar las macizas y pequeñas iglesias románicas de sus Concejos, que fueron sustituidas por las actuales de mucha mayor capacidad de enterramientos, para poder contener en su interior a todos los vecinos fallecidos de cada pueblo.

La torre de campanas.

Hasta los últimos años veinte del pasado siglo XX estuvo situada exactamente a los pies de la bóveda gótica de crucería y en línea con ella, a la que se accedía por una puerta de arco apuntado que existe; era una torre cuadrada de sillería y mampostería de tres cuerpos que fue demolida. La actual fue construida más al Sur del edificio, ocupando parte del pórtico. La torre actual es construcción de hacia 1920.

El retablo mayor.

Hoy se encuentra expuesto en la Catedral de Santander; fue ensamblado por Rodrigo de los Corrales Isla, vecino de Noja, entre 1605 y 1608, y la escultura fue obra de Juan de Santiago Concha, vecino de la Junta de Cudeyo. Esta compuesto de dos pisos y tres calles, con las imágenes de San Pedro y San Pablo en el piso bajo, los relieves de la Anunciación y la Visitación en el piso primero flanqueando la imagen de la Virgen con el Niño, y en el ático la Asunción de la Virgen; en el banco la Pasión y la Resurrección, y en las predelas los Evangelistas y las Virtudes.

La capilla colateral del lado del Evangelio.

Construcción del siglo XVII, de planta cuadrada, cubierta con bóveda de crucería simple de arcos apuntados, que acoge en su interior un retablo muy deteriorado de la primera mitad del siglo XVII, compuesta por banco y un único cuerpo, del que ha desaparecido la imagen titular. En las calles laterales los relieves de San Juan Bautista y San Bartolomé; también ha desaparecido el Cristo Crucificado del ático; parece obra del círculo de Rodrigo de los Corrales Isla.

Segunda capilla del lado del Evangelio.

Capilla de planta cuadrada cubierta con bóveda de cinco claves, a la que se accede por un arco de medio punto apoyado sobre pilares toscanos; una línea de impostas recorre todo el perímetro interior al nivel de los capiteles. Contiene en su interior una Virgen con el Niño en piedra y la tapa de un sarcófago aparecida en las últimas excavaciones arqueológicas.

La portada del Sur.

Obra de principio del siglo XVI, construida quizá hacia 1510, cuando se agrando la iglesia con los dos tramos de bóvedas de crucería; es de tipo hispano flamenco con arco de medio punto y guardapolvo decorado con pomas. Tiene una hornacina en arco trilobulado, cobijada por guardapolvo de arco cornopial.

La pila bautismal.

La pieza más señera de la iglesia es la pila bautismal, que se ha titulado la más bella de todo el románico montañés; está formada por una cuba cuatrilobulada y monolítica, que se coloca sobre un par de leones que muerden un brazo humano, y cuyo interior está tallado con acanaladuras, y al exterior con palmas verticales, entrelazos llamados “nudos de Salomón”, tallos en meandros con hojas inscritas, y entrelazos tupidos en cestería; conserva restos de policromía.

Los últimos descubrimientos arqueológicos.

A partir del año 2002 y durante tres años la iglesia de Bareyo ha sido objeto de una notable restauración, la más importante de su Historia, financiada por la Fundación Marcelino Botín, que incluyó unas intervenciones arqueológicas en diversos puntos de la iglesia: Sondeos en el arcosolio de la capilla del presbiterio del lado del Evangelio; en el ábside; en la nave; en la sacristía y fuera de ella; y en la torre antigua derribada en el primer tercio del siglo XX. La datación más antigua por carbono 14 fue un enterramiento semiexcavado en la roca situada debajo de la sacristía, datado entre los años 1010 al 1210; hay sepulturas en tumbas de lajas efectuadas desde la segunda mitad del siglo XIII y hasta el siglo XIV. Se ha recuperado la tapa de un sarcófago con inscripción fechada en el año 984 d. C.

La ermita de San Roque.

Es una ermita de pequeño tamaño situada al borde de la carretera que desde la abadía de Santa María conduce al pueblo de Güemes, entre las pocas casas que componen el pueblo de Bareyo. Puede ser obra del siglo XVII, cuando los vecinos de Siete Villas hicieron voto el año 1679 para impulsar el culto a San Sebastián y San Roque por haber detenido una epidemia en el Reino de España.

PATRIMONIO CIVIL
 

Es muy escaso el patrimonio civil de Bareyo, dado el pequeño vecindario que ha tenido históricamente; hay dos casas, las dos del mismo tipo, de planta cuadrada con solana al Sur, cuyo acceso se hace bajo un arco carpanel. Una de ellas es la primera situada a la izquierda del camino que desde Santa María de Bareyo asciende al pueblo; tenían una buena portalada de arco escarzado que ha sido desmontado hace unos cuantos años. La otra, con los mismos elementos de la anterior, conserva en el piso superior y sobre la puerta ventana un escudo gótico borrado; en su parte trasera exhibe dos escudos sin labrar. Está documentada una torre que fue propiedad de Don Pedro de Camino, Inquisidor de Sevilla, con seguridad aquella que el linaje de Camino edificó cuando fundó el monasterio de Santa María de Bareyo; es posible que los cimientos de esta última citada casa pertenecieran a dicha torre, que hoy da el nombre al barrio de La Torre, así como el referido escudo gótico.

Puente de la Venera.

En terrenos de Bareyo estriba el puente de La Venera que pasa la ría de Ajo desde Arnuero; consta de tres arcos de nueve metros y medio de luz cada uno y cuatro de anchura. El central comprende la amplitud de la ría en bajamar viva, y lo otros dos laterales abarcan a la de la pleamar. Fue construido entre 1880 y 1883 por el contratista Teodomiro Llano.

PATRIMONIO INDUSTRIAL
 

En Bareyo solamente están documentados dos molinos, uno de río y otro mixto de río y mareas. El molino de río de Cerradillo fue construido en 1616, y el de la Venera en 1749; este último es el molino más importante de Siete Villas y muele con aguas de la ría de Ajo y del río Campiazo. Tuvo en origen doce ruedas. Hasta los años cincuenta del pasado siglo hubo una tejera situada unos metros aguas arriba del puente de la Venera. Luis de Escallada González Centro de Estudios Montañeses Sociedad Cántabra de Escritores