Patrimonio en Ajo

PATRIMONIO RELIGIOSO
 

Muy abundante es el patrimonio religioso del pueblo de Ajo, que cuenta con su iglesia parroquial de San Martín, el convento de dominicos de San Ildefonso de Camino, los santuarios de Santiago de Azaga y de San Pedro Sopoio, y varias ermitas.

Iglesia Parroquial de San Martin de Tours..

EL origen de la actual iglesia parroquial fue un monasterio laico fundado hacia el año 850 por los antepasados de la Casa de Camino, que durante siglos conservaron sus prerrogativas de cobro de los diezmos, sitio preferente en la iglesia, y enterramiento en lugar privilegiado de ella. La primera noticia documental sobre la iglesia parroquial de Ajo se conserva en el Liber Testamentorum de la Catedral de Oviedo, según el cual el Rey Ordoño I de León hace donación el mes de mayo de 857 de la iglesia de San Juan de Asío a la iglesia de El Salvador de Oviedo, hoy su catedral. En origen y hasta el siglo XVI fue un monasterio laico de aquellos que se fundaron hacia el año 750 cuando Alfonso I de Asturias repobló estas tierras, que habían quedado semidespobladas por el trasvase de población a Castilla cuando se inició la Reconquista. Hacia el año 1000, antes del primer Concilio de Letrán, la iglesia de Ajo cambia su advocación y se pone bajo la tutela de San Martín, santo francés, Obispo de la ciudad de Tours, en el Reino de Francia, punto importante de las rutas francesas hacia Compostela. Por esa época la iglesia cambia de lugar y se construye en sitio inmediato a su emplazamiento actual. En 1415 los descendientes de la Casa de Camino, que eran porcioneros o partícipes en los diezmos del monasterio de Ajo, venden sus participaciones a Don Juan de Velasco, Camarero Mayor del Rey y Condestable de Castilla, las partes que a cada uno le correspondía en los referidos diezmos, poniendo al monasterio bajo la protección de tan poderoso personaje. En 1556 se trabó pleito entre los vecinos de Ajo con los llevadores de los diezmos del monasterio, que por entonces eran Pedro Fernández de Velasco, Condestable de Castilla, y Pedro Fernández de Solórzano y Castillo, Señor de las Casas de Solórzano, Castillo y Hoyos, para que contribuyeran al pago de una nueva iglesia, por haber crecido mucho la población y no poder celebrar decentemente al Culto Divino. Tardaron los de Ajo en comenzar su nueva iglesia adosada a la antigua pero lo hicieron con buen pie, pues encargaron en 1592 la traza del edificio a Juan Vélez de la Huerta, prestigioso maestro de cantería, vecino del inmediato lugar de Galizano. La obra de cantería se remató en Alonso de Barrio de Ajo, maestro de cantería, vecino de Ajo, en 2.190 ducados, quien llevó la dirección de las obras hasta el año 1607 en que falleció. La obra fue continuada por Pedro Alonso del Carre y Mateo Muñoz del Carre, maestros de cantería de Ajo, hasta que cerraron las bóvedas en 1612, y quedó configurada con una planta de salón, tres naves de igual altura de dos tramos cada una con bóvedas de tradición gótica, dos pilares centrales y un presbiterio semicircular con casetones. Con el tiempo al cuerpo de la iglesia le fueron adosadas cuatro hermosas capillas.

Iglesia Capilla de Juan Vélez de Hontanilla.

Fundada en 1626 por Juan Vélez de Hontanilla, Tesorero, Familiar y Alguacil Mayor de la Inquisición de Navarra; y Capitán a Guerra y alcalde de la Junta de Siete Villas y del Valle de Mena. La capilla, que es la primera del lado de la Epístola, quedó cubierta con bóveda de crucería similar a las de las naves laterales de la iglesia y cuenta con sacristía propia. La capilla contiene un retablo romanista, que consta de banco con imágenes de los Padres de la Iglesia y un cuerpo flanqueado por dobles columnas corintias con un relieve de Santiago Matamoros; y el ático una imagen de la Inmaculada flanqueada por dos Apóstoles. Se supone obra de del arquitecto ensamblador Rodrigo de los Corrales Isla, vecino de Noja, y sería contemporáneo de la capilla.

Capilla del Inquisidor Pedro de Camino Mijarazo.

Fundada en 1626 con el legado de Pedro de Camino, Inquisidor Apostólico de Sevilla, Llerena y Murcia; está cubierta con bóveda esquifada de tres paños ornamentada con casetones. Contiene un nicho de piedra adintelado de orden dórico, que aloja un Calvario de grandes figuras con un Cristo Crucificado, San Juan y la Magdalena. Existe además un arcosolio flanqueado por columnas de orden dórico que contiene las armas de Camino, Carrera e Isla. Fue obra de los maestros de cantería Pedro Alonso del Carre y Mateo Muñoz del Carre. Es la primera capilla del lado de la Epístola.

Capilla del Tesorero y Secretario Pedro de Llabad Camino.

Es la más suntuosa capilla de la iglesia, la segunda del lado del Evangelio, fundada en 1640 por Pedro de Llabad Camino, Tesorero y Secretario de la Inquisición de Navarra; es obra de Juan de la Riva, maestro cantero de Galizano, y está cubierta con cúpula sobre pechinas que contiene un gran monumento funerario con la estatua del fundador, flanqueado por dobles columnas de orden dórico y fuste estriado, rematada por frontón partido con un aparatoso escudo con las armas de Camino, Barreda, Concha y Zorrilla. La estatua del fundador fue esculpida en piedra en 1656 por Juan de Láinz Carrera, vecino de Ajo, y Luis de Pierredonda Ribas, vecino de San Miguel de Aras. El retablo, hoy desaparecido, le atribuye el autor a Alonso de la Peña, natural de Ajo, padre del famoso maestro ensamblador Fernando de la Peña Carrera, y constaba de un banco decorado por pintura de Apóstoles, un solo cuerpo con una hornacina central que albergaba la figura de San Pedro, y dos hornacinas laterales más pequeñas con la imágenes de San Francisco y Santo Domingo. El ático, con frontón partido y curvo, contenía una imagen posiblemente de una Asunción.

Iglesia Capilla del Licenciado Juan de Camino Bárcena.

El la segunda capilla del lado de la Epístola, fundada por Juan de Camino Bárcena, natural de Ajo y beneficiado de la Villa de Laredo. Está cubierta con bóveda esquifada de tres paños, ornamentada con casetones, construida por Francisco de Valle y Juan de Cotero, vecinos de Rucandio y Hermosa, en la Junta de Cudeyo, con un coste de 8.300 reales y puesta bajo la advocación de San Juan Bautista. Está dotada de un retablo rococó construido en 1759 por el notable arquitecto ensamblador Pedro de Pellón Noriega, vecino de Ajo. Consta de banco, un cuerpo con tres calles y ático. En la hornacina central se encuentra la imagen de San Juan Bautista entre dos columnas de rocalla, y a sus lados las imágenes de San Francisco y San Antonio. En el ático un relieve con la representación de San Julián de Cuenca, con su mitra, báculo y tres cestillos, recibiendo una palma de la Virgen.

Obra del pórtico, torre y un tramo más de crucería.

En 1704 Pantaleón del Pontón Setién, Maestro Mayor de las Catedrales de Salamanca y Segovia realizó las trazas y condiciones para aumentar un tramo más a la nave central de la iglesia, la construcción del coro, erigir el pórtico y elevar una soberbia torre, y ponía la obra en 58.750 reales; sin embargo la obra fue adjudicada a los maestros canteros José de Cicero, vecino del Valle de Hoz, y Sebastián de la Torre, vecino de Pontones, en precio de 43.500 reales. Por muerte de los anteriores acabaron la obra Juan Tío Gajano y Francisco de Casuso, vecinos de Suesa.

El retablo mayor.

El retablo mayor, de estilo romanista, fue contratado en 1626 por el arquitecto ensamblador Rodrigo de los Corrales Isla, vecino de Noja, en precio de 700 ducados, corriendo la escultura por cuenta de Juan de Pobes Sierra, vecino de Isla, y de Juan de los Corrales Isla, hermano del ensamblador. Se divide en tres pisos de cinco calles y ático. Está dedicado a San Martín de Tours y en el banco se representan relieves de la Pasión; en las calles laterales la Anunciación, la Epifanía, la Visitación y el Nacimiento; en la calle central un Cristo crucificado que ocupa el lugar del magnífico sagrario, obra del mismo ensamblador, hoy en el Museo Diocesano de Santillana del Mar, que esperemos vuelva al lugar para el que fue construido; las imágenes de San Martín de Tours y la Asunción; en la entrecalle izquierda los bultos de San Pedro, San Gregorio y Santo Domingo, y en la derecha San Pablo, San Jerónimo y San Francisco; en el ático el Padre Eterno sosteniendo un Cristo Crucificado. En las predelas que separan los pisos se representan relieves de los Evangelistas y de las Virtudes.

Retablo de Nuestra Señora.

Se encuentra situado en el testero de la nave lateral del Evangelio, de estilo romanista, consta de banco decorado con relieves de la vida de Santo Domingo de Guzmán, San Jerónimo y San Antonio. Consta de dos pisos de tres calles y ático; la calle central tiene actualmente una imagen de San Antonio Abad, obra de 1766; en el segundo piso una figura de San Agustín y en el ático un Calvario con la Virgen y San Juan. En las calles laterales tiene relieves representando a San Pedro y San Pablo, San Martín a caballo partiendo su capa para entregársela a un mendigo lisiado, San Miguel y San Roque. Fue contratado el año 1612 por Rodrigo de los Corrales Isla, con un legado de Agustín de Barrio de Ajo, vecino de Ajo y mercader en la Villa de Xérica (Castellón); la escultura corrió por cuenta de Juan de Santiago.

Retablo de la Veracruz.

Situado en el testero de la nave del lado de la Epístola, es un retablo tetrástilo, de un solo cuerpo, rematado por frontón curvo avolutado y partido, con dobles columnas corintias de fuste estriado y entorchado, que tiene un pedestal con niños por tenantes, con un Cristo de estilo gótico tardío recuperado de la vieja iglesia; a sus lados esculturas de San Emeterio y San Celedonio, obras del año 1799, atribuidas a Juan Antonio Martínez, “escultor académico” de Güemes, y en el ático un relieve de la Flagelación. Con seguridad es obra de Rodrigo de los Corrales Isla y del escultor Juan de Santiago, como el anterior, y es sensiblemente parecido al que el primero construyó en piedra para el retablo mayor del convento de San Ildefonso de Ajo a finales del siglo XVI, autoría que documentó el autor.

Retablo de la Dolorosa.

Colateral de la nave de la Epístola, neoclásico de un solo cuerpo flanqueado por columnas y ático, que contiene una imagen de la Dolorosa en la hornacina central; en el ático un Cristo Resucitado, posiblemente obra del siglo XVII. Fue construido en 1856 por Gabriel de Pellón Pellón, vecino de Ajo, en precio de 900 reales, y dorado y jaspeado por el maestro Marcelino de Láinz, también vecino de Ajo, en 960 reales.

Retablo de Nuestra Señora del Carmen.

Colateral de la nave del Evangelio, es un retablo de orden dórico con una imagen de Nuestra Señora del Carmen; fue ejecutado 1838 por Carlos de San Miguel Láinz, ensamblador vecino de Ajo.

Iglesia Las campanas de la iglesia.

El año 1720 fundió una campana el maestro Francisco Antonio de la Mier, vecino de Isla, a la que añadió 510 libras de metal; su yugo fue obra de Pedro de Pellón y Juan de Cacicedo, vecinos de Ajo. En 1758 Francisco de San Juan, vecino de Ajo, fundió otra campana, cuyo herraje corrió por cuenta de Alonso de Láinz. En 1897 fundió una campana Antonio Ruiz Lavín, bisabuelo del autor, por precio de 200 pesetas; esta campana fue derribada de la torre en año 1936, al comienzo de la última guerra civil.

SANTUARIOS Y ERMITAS.

Santuario de Santiago de Azaga.

Situado en lugar solitario, a la entrada de la ría de Ajo, junto a un surgidero romano y medieval; hoy sólo se conservan escasos restos de su existencia y la imagen titular. El agua salada lame los cimientos de este Santuario, que se conservan, y es tradición que el Apóstol Santiago desembarcó en su llegada a España en el muelluco que hay junto a él. La casa adjunta al santuario estaba habitada por el santero que cuidaba de las tierras y ganados del Santo. Era una estación importante del Camino costero de Santiago. Sus propiedades debieron de ser desamortizadas hacia el año 1800, lo que conllevó el abandono y ruina de su fábrica.

Ermita de San Andrés de las Pedrosas.

Ermita que estuvo situada a la salida del barrio de Camino hacia la iglesia de San Martín, y había sido construida a principios del siglo XVI por el Coronel Sancho de Camino, que la dotó con algunas propiedades; hoy se conserva el topónimo en un camino llamado de San Andrés; hasta hace pocos años se conservaban unos grandes montones de piedra de mampostería que habían pertenecido a la ermita.

Ermita de Santa Olalla de Rivas.

Vieja construcción medieval que ya aparece en el Cartulario de Puerto, Escritura LXXXII, era de MCLXXIIII, marzo de 1136, por la cual Alfonso VII, Emperador de Hispania dona la ermita al monasterio de Puerto la ermita con toda su heredad. Su fábrica ha desaparecido a mediados del siglo XX, aunque se conserva su imagen titular de San Antonio, a quien últimamente se encontraba dedicada.

Ermita de San Juan Evangelista de Lurcía.

Ermita construida en el siglo XVI; está situada fuera de la portalada de la torre de Lurcía, que fue adquirida por el Tesorero y Secretario Pedro de Llabad Camino en 1638. Es de planta cuadrada y ábside semicircular; su retablo desapareció hace unos 50 años. Conserva un escudo con las armas de Güemes y de la Sota.

Santuario de San Pedro Sopoio.

De origen quizá prerrománico, pero con seguridad románico; su fábrica actual consta de un camarín de planta cuadrada en el que el mes de abril de 2010 se han descubierto debajo de una capa de cal unos frescos representando la Sagrada Cena, la Adoración de los Pastores y la Adoración de los Magos, un peregrino con un bordón y una vaca, más otras figuras que se aprecian pero que no se llegan a vislumbrar, ya que no se ha eliminado la capa de cal que las cubre; parecen proceder de los años 1530-1550. Sigue una capilla mayor con una nave de tres tramos con bóvedas góticas, apoyadas sobre los cimientos de la nave románica que se cubría con una bóveda de cañón, con coro alto a los pies. Entre los restos románicos conservados se encuentran numerosos canecillos que soportan el alero del santuario, algunos decorados incluso con símbolos fálicos. La románica portada del Oeste fue trasplantada cuando se ampliaron longitudinalmente las bóvedas góticas; tiene dos impostas decoradas con sucesivos círculos que llevan inscrita una cruz cada uno; también lleva decoración de líneas en zig-zag, así como en la rosca del arco, que va rematado con un grabado representando una flor de lis, símbolo heráldico de los linajes de Camino y su descendiente el de Solórzano. Las claves de las bóvedas exhiben varios escudos heráldicos, y en el suelo de la capilla mayor se encuentran dos laudas sepulcrales, una de ellas totalmente cubierta de inscripciones. La obra de ampliación del santuario se debió a Andrés de Monasterio Pellón, vecino de Güemes, que la acabó el año 1761; el coro alto es obra de 1805. De antiguo existía un retablo que a causa de su indecencia fue sustituido por otro ensamblado por Pedro de Pellón Noriega y José Manuel de la Roza Villanueva, vecinos de Ajo, en precio de 7.900 reales. Es de estilo rococó, de un solo cuerpo rematado por ático. La imagen titular, que representa a San Pedro sentado en su cátedra, fue obra del famoso escultor Manuel de Acebo, natural de Arnuero, quien ajustó la obra en 500 reales, y fue dorada en 1777 por Miguel de Camino Martínez, vecino de Ajo en precio de 484 reales; a sus lados se hallan las imágenes de San Antonio de Padua y San Ramón Nonato, y en el ático la imagen de San Pablo Apóstol. El retablo fue dorado en 1792 por Juan de Láinz Láinz, maestro dorador de Ajo. Hasta hace unos pocos años existían otros retablos colaterales en el santuario. Dos de ellos fueron ensamblados por Fausto de Güemes Pellón y José de Pellón San Miguel, vecinos de Ajo, en precio de 3.000 reales por las hechuras y 1.374 por los materiales. Fueron dorados en 1808 en precio de 800 reales por los doradores de Ajo Vítores del Campo Palacio, Juan Antonio de Láinz Láinz, Francisco de la Riba Villanueva y Pedro de Pellón Ruiz. En 1817 se ensambló un retablo dedicado a San José en precio de 4.949 reales, cuya imagen titular fue obra del notable escultor académico de Güemes Juan Antonio Martínez. En 1809 fue vendida la casa y hacienda del santuario en más de 9.000 reales, y los bienes que quedaron de tan importe santuario fueron agregados a la parroquia de San Martín de Ajo para ayuda del Culto. Junto al santuario existe una casa a la que se accede por un arco de medio punto, que ostenta en su fachada un escudo de los Reyes Católicos con al Águila de San Juan y la granada.

Iglesia Ermita de San Miguel de Helguera.

Advocación procedente de la liturgia visigoda, existía de antiguo una ermita en Ajo dedicada a San Miguel. Poseía varias tierras y ganados y una casa junto a la ermita, cuyos bienes fueron subastados a principios del siglo XIX; su edificio existía hasta hace pocos años.

Humilladero de Ampudia.

Actualmente desaparecido; en él se conservaba una cruz de madera con los símbolos de la Pasión, actualmente en el Museo Diocesano de Santilla del Mar; estaba situado junto a la carretera, donde se halla el Restaurante Carlos III.

Ermita de San Juan Bautista de Barrio de Ajo.

Documentada su existencia el año 857 cuando el Rey Ordoño I de León donaba la que entonces era la iglesia de San Juan de Asio a la hoy Iglesia Catedral de Oviedo. Su fábrica era de planta rectangular sostenida por el exterior con dos grandes contrafuertes, cubierta con tres tramos de bóveda de tradición gótica y presbiterio plano. Tuvo un retablo ensamblado en 1678 por Pedro de Láinz Mazo, vecino de Ajo, en precio de 1.800 reales. En sus alrededores se hallaron hace unos 50 años varias sepulturas medievales de lajas. Estaba situada junto al edificio del actual Ayuntamiento de Bareyo, y fue derribada en 1972 para ampliar la plaza de Barrio de Ajo.

Ermita de San Roque de Fuentespina

Ermita de una sola nave y planta rectangular con cubierta a dos aguas, situada en un hermoso paraje desde el que se contempla un amplio panorama marítimo, situada a la derecha de la carretera de Ajo a Güemes, donde casi se juntan las jurisdicciones de Ajo, Bareyo y Güemes. Puede ser construcción del siglo XVII, y quizá construida sobre un asentamiento medieval.

Convento de San Ildefonso de Camino.

El convento de San Ildefonso, situado en el barrio de Camino de Ajo, fue fundado por el Muy Magnífico Señor Alonso de Camino y Carrera, Señor y Mayor de la Casa de Camino, diplomático y capitán de Felipe II en los Estados de Flandes en tiempos del Duque de Alba. Felipe II premió sus servicios nombrándole Señor de las Villas de Pie de Concha, Bárcena y Cobejo. Alonso de Camino encargó la traza y condiciones de la obra del convento a Diego de Sisniega, quien al terminar Juan de Herrera la obra del Real Monasterio de El Escorial, a cuyas órdenes estuvo, se traslada a Ajo para diseñar esta magnífica obra. La cantería del convento corrió por cuenta de Pedro de Navedo y Juan de San Juan, y contó con la intervención de Francisco de Nates; la carpintería fue obra de Domingo de Zorlado, y el magnífico retablo mayor de piedra de arena fue ensamblado por Rodrigo de los Corrales Isla; la estatua de Alonso de Camino, vestido de armadura, fue esculpida por Pedro Gómez, vecino de Frías (Burgos). Toda la obra costó la enorme cantidad para la época de 44.000 ducados. El motivo de la fundación y dotación del convento fue para dar gloria y honra a Dios, y para el bien y aprovechamiento de los naturales de la tierra; y a tal fin asignó una dotación de 600 ducados para que los frailes que vinieran a habitarle enseñaran a leer y escribir y cantar latín a los naturales que quisieren aprender estas disciplinas. El año 1588 entregó en convento a los Carmelitas Descalzos pero estos abandonaron el convento poco tiempo después; en consecuencia el fundador les sustituyó por los Dominicos, que habitaron el convento hasta 1835. En el transcurso de casi dos siglos y medio el convento adquirió numerosas propiedades y molinos, y en 1756 construyeron una hermosa hospedería para los peregrinos que allí acudían. El año 1820, durante el Trienio Liberal, el convento sufre una primera desamortización y los frailes fueron desalojados del mismo, pero en 1823 les restituyeron sus bienes. Sin embargo, en agosto de 1835, a consecuencia de la desamortización de Mendizábal la comunidad abandona definitivamente el convento. Quedaban a favor del Estado la propiedad de la hospedería y del edificio del convento, de planta sensiblemente rectangular, que mide 38 metros de frente y 27 de fondo; la iglesia equipada con un altar de piedra y cuatro de madera, dedicados a San Ildefonso, N.ª S.ª del Rosario, Santo Domingo, San Pío V, y San José y San Antonio. Además el Estado se incauta de 8 cuadros al óleo, 1.400 libros, el archivo que hoy se conserva en el Archivo Histórico Nacional, los ornamentos, vasos sagrados, alhajas, los muebles del refectorio y los útiles de cocina, los censos y rentas, así como las fincas a él pertenecientes. El edificio del convento, incluida la iglesia, fue subastado el 28 de febrero de 1849 y adquirido por Melchor Rábago, vecino de Santander, con idea de demolerle para aprovechar la piedra del mismo. Alarmados los vecinos de Siete Villas y alrededores con el destino que se iba a dar el edificio, se concertaron con Melchor Rábago en la compra del mismo por 15.500 reales. El último religioso que habitó el convento fue el Padre Apolinar, personaje que incorporó Don José María de Pereda a su novela “Sotileza”. Hoy se conserva en pie la iglesia, restaurada en 1971 por el actual cura párroco y los vecinos del barrio de Camino, pero despojada de los retablos de madera y la sillería del coro, así como la vivienda del fundador; conserva toda la cantería y mampostería del edificio, el claustro y las zonas dedicadas al estudio y celdas, refectorio y cocinas, pero esto sin cubrir. El interior de la iglesia ha sido restaurados el año 2010, así como toda su cubierta.

PATRIMONIO CIVIL
 

Desde los tiempos medievales tenemos noticias de la torre de Camino, en el barrio de su nombre, fundada por el Caballero de Camino, aquel que hizo la peregrinación a Compostela en tiempos de Alfonso II de Asturias, y al que se le considera el verdadero fundador de la medieval Villa de Ajo. Tuvo tres hijos que fundaron sus torres en Barrio de Ajo, Cubillas y Hontanilla. Las Casas de Camino, Cubillas y Barrio de Ajo, todas descendientes de la de Camino, puesto que la Casa de Hontanilla descendía de la de Cubillas, estaban agrupadas hasta el siglo XIX en una especie de clan o tribu, como descendientes del mismo individuo, el Caballero de Camino, y durante la Edad Moderna ostentaron todos los cargos del concejo y nombraban los abades de las abadías laicas de Bareyo, Heras y Castanedo y otras de Trasmiera. Veamos qué patrimonio se ha conservado. BARRIO DE CAMINO

Torre de Camino.

La torre de Camino, situada en una eminencia que dominaba la ría de Ajo, y a la vista de la medieval abadía de Bareyo y del monasterio de San Martín de Tours de Ajo, fundaciones de la Casa de Camino. Se trataba de una torre medieval de planta cuadrada de unos 10 metros de lado. Con el tiempo se le adosó al saliente otra casa de su misma altura, con lo quedó desfigurado su carácter militar y defensivo. Ha sido derribada hace tres años. Llegó a tener foso, contrafoso, barbacana, puente levadizo y estaba rodeada de almenas.

Casona de Camino...

Frente por frente del convento de San Ildefonso se conserva una hermosa casona, hoy muy desfigurada, de planta rectangular rematada al poniente por un edificio llamado “la Torre”, que ostentaba las antiguas armas de Camino. Por el frente que da al convento tiene aspecto de ser tres casas en hilera, pero vista por el S. se observa una unidad de conjunto. Conserva un hermoso arco de medio punto que pasando por el centro del edificio da acceso a una amplia corralada.

Casona de Beatriz de Camino.

Perteneció a Beatriz de Camino, hija natural de Alonso de Camino, fundador del convento de San Ildefonso, y se encuentra frente a dicho edificio. Es una hermosa casona con tejado a dos aguas a la que se accede por medio de un arco escarzano que da acceso al portal; en la fachada una puerta-ventana y dos grandes ventanas en el piso superior y dos más pequeñas en el inferior. Su portalada desapareció en los años 50 del pasado siglo.

Casona de Camino Isla.

Casona situada al comienzo de la bajada de Socamino a Bareyo. Construida hacia 1510 por García Sainz de Camino y Lucía Sainz de Mijarazo, padres del Inquisidor Pedro de Camino. Es casona cúbica con tejado a cuatro aguas. Se accede al portal por medio de un arco escarzano, y en la planta primera ostenta un escudo con las armas de Camino e Isla, flanqueado por dos ventanas refajadas. Su portalada desapareció en los años 50 del pasado siglo XX. En el mismo barrio de Camino existe otra casa que tuvo una ventana gótica con parteluz, y otra que tuvo una hermosa portalada con arco perfecto de medio punto, ambas muestras hoy desaparecidas. En el sitio de La Verde existen tres casas en hilera, posiblemente del siglo XV.

BARRIO DE LAS PEDROSAS

Casona de la Maza.

Casona de dos plantas construida en el sitio de la Maza a mediados del siglo XVIII por el maestro arquitecto en cantería Juan de la Peña Láinz para su habitación, a cuyo portal se accede por un arco escarzano, y a la que en 1817 le añadió un hermoso oratorio con retablo y todos los ornamentos y vasos sagrados para celebrar el Culto Divino el presbítero Simón de la Peña Camino, cura beneficiado de Ajo. En el mismo barrio existió una casa, hoy en ruinas, que detrás del arco de entrada tenía un arco apuntado de tradición gótica, posiblemente del siglo XV.

BARRIO DE CUBILLAS

Casa Solar y Torre de Cubillas (Casona de Cubillas y Vélez de Hontanilla)

Fundada a mediados del siglo XVI posiblemente por Juan Vélez de Hontanilla “el viejo”, Señor y Mayor de la Casa de Cubillas, y su mujer María Fernández de Cubillas. La torre de Cubillas fue vendida en 1403 a Juan de Velasco, Condestable de Castilla, y fue recobrada por compra a Pedro Fernández de Solórzano en 1549; sobre este asentamiento primitivo se elevó la fábrica actual de casa y torre. Casona a la que se accede por un arco escarzano flanqueado por dos escudos con las armas de Cubillas y Solórzano, que da acceso a un corralada con un pórtico de arcos escarzanos sobre columnas toscanas. En el piso alto existen ventanas y puerta-ventanas; toda la fachada es de piedra de sillería. La torre, toda ella de sillería, tiene un piso alto con arcos de medio punto.

Iglesia Casona de Cubillas Solórzano.

Casa de planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas, que ostenta en el centro de su solana un escudo con las armas de Cubillas y Solórzano.

BARRIO DE AJO

Iglesia Casa Solar y Torre de Barrio de Ajo (Casona de Villanueva Castillo).

Torre gótica del Solar de Barrio de Ajo, a la que se le adosó por todas sus lados una hermosa casona por el Tesorero Domingo de Villanueva Castillo, que tiene en su lado Sur y en su piso noble una galería con dos arcos escarzanos separados por una columna y flanqueados por dos pilastras toscanas; bajo ella un soportal de dos arcos de medio punto sobre pilastras toscanas. La fachada principal es de mampostería en su parte baja, en la que se abre un arco de medio punto, y la planta superior es de sillería con un aparatoso escudo con las armas de Castillo. La portalada exterior está formada por dos cubos con saeteras, que enmarcan un arco escarzano que sostiene un escudo con las armas de Castillo.

Casona de Cubillas.

Es una casona gótica construida hacia el año 1500, de forma cúbica y cubierta a cuatro aguas; su fachada está enmarcada por hastiales apoyados en ménsulas, y presenta un soportal apoyado en una columna tardogótica de piedra. Tiene una portada en arco de medio punto con grandes dovelas de cantería que exhibe un escudo del linaje de Cubillas, que da acceso a la corralada. Existen en el barrio una serie de casas en hilera, hoy muy modificadas.

BARRIO DEL CARRE

Casona de Pedro de Camino Mijarazo.

Construida hacia 1625 con el legado de Don Pedro de Camino Mijarazo, Inquisidor Apostólico que fue de Llerena, Murcia y Sevilla, y Maestrescuela de la Catedral de Canarias, preconizado que fue para Obispo de la Isla de Santo Domingo, en las Indias. Presenta una torre cuadrada de tres plantas y una casa de dos plantas, ambas cubiertas por tejado a cuatro aguas, estando ambas piezas unidas por una extensión de la casa. Tiene un soportal en ángulo de tres arcos escarzanos sobre pilastras toscanas, y ventanas y puerta-ventanas en el segundo piso, que sostiene en su fachada un escudo con las armas de Camino, Isla y Carrera.

BARRIO DE LURCÍA

Casona de Pedro de Llabad Camino.

Presenta una soberbia torre cúbica con tejado a cuatro aguas, posiblemente la vieja torre del linaje de Hontanilla, a la que el Tesorero y Secretario Pedro de Llabad Camino adosó a su fachada en 1638 una preciosa casona que presenta dos arcos escarzanos sostenido por un pilastra toscana que da acceso al portal; en el piso superior los escudos de los linajes de Camino, Güemes y Zorrilla el superior, y los de Güemes y de la Sota en el inferior. Conserva una soberbia portalada con arco de medio punto y dovelas en diente de sierra, flanqueado por dos cubos que se rematan en un frontón partido con escudo sin labrar, con seguridad obra del siglo XVI; en un campo situado delante de la portalada se encuentra la ermita de San Juan Evangelista a ella perteneciente, que exhibe escudo con las armas de Güemes y de la Sota, también del siglo XVI.

Casona de Arredondo Cubillas..

Es una casona de planta cuadrada y tejado a cuatro aguas, que presenta en su fachada un arco escarzano que da acceso al portal; en la segunda planta un aparatoso escudo con las armas de Arredondo, Cubillas, Zorrilla y Camino, enmarcado por dos puerta-ventanas. Conserva una portalada que da acceso la corralada.

Casona de la Cuesta Camino.

Es una casona de planta cuadrada y tejado a cuatro aguas que presenta en la fachada dos arcos escarzanos sobre pilastras toscanas, que de acceso al portal; en la segunda planta presenta un escudo con las armas de la Cuesta, Camino y Puente, enmarcado por dos ventanas refajadas.

Casona de linaje desconocido.

Es una casona con planta en forma de L que presenta una portalada formada por un arco escarzano en el intradós y de medio punto en el trasdós, con dos escudos sin labrar y rematada por almenas. Es obra del siglo XVII. También existe una manzana de casas en hilera, posiblemente del siglo XVI.

BARRIO DE LA PEÑA

Casona del Licenciado Pedro Alonso del Carre. Hoy casona de la Peña.

Casa en origen del linaje de Vélez de Hontanilla que fue ampliada a finales del siglo XVII por el Licenciado Pedro Alonso del Carre, cura beneficiado de San Mamés de Piñeiru, en el Reino de Galicia, con un hermoso oratorio inserto en la torre, detrás de un aparatoso escudo con las armas de Vélez de Hontanilla, Camino, Carrera y Solórzano. Presenta una portada con arco escarzano y en el piso noble tiene cuatro ventanas. También existen en el barrio varias casas con portaladas y escudos sin labrar.

PATRIMONIO INDUSTRIAL
 

Recientemente se ha reconocido en los foros adecuados que Cantabria es la región de la fachada atlántica europea donde es mayor la densidad de molinos de mareas desde Escocia hasta Cádiz, que se mueven con la energía que proporciona el constante flujo y reflujo de las aguas saladas, en su constante subir y bajar a causa de las mareas, cuya fuerza se utiliza para mover las ruedas de estos molinos y convertir en harina panificable los granos de maíz y trigo. Casi todos los asentamientos de estos molinos son de época medieval, aunque muy modificados durante la Edad Moderna. Pues bien, son varios los molinos de marea y de río documentados en Ajo.

Molinos de marea.

Molino de Mazaneda, documentado en 1652. Molino de la Lastra, documentado en 1675. Molino de Pasaduiro, documentado en 1692. Molino de La Laguna, documentado en 1748. Molino de Picarrío, documentado en 1748. Molino del Huyo, documentado en 1753.

Molinos de río.

Molino de la Lancha, documentado en 1624. Molino de Mazaneduca, documentado en 1652. Molino de La Maza, documentado en 1653. Molino de Solano, documentado en 1665. Molino del Cubo, documentado en 1704. Molino de Helguera, documentado en 1715. Molino de Las Llamas, documentado en 1724. Molino de Repuente, documentado en 1753. Molino de La Bandera (de la Vadera), documentado en 1753.

Iglesia Faro de Cabo de Ajo..

A comienzos del pasado siglo XX, concretamente el 31 de agosto de 1904, el Ingeniero Jefe de Obras Públicas de Santander se dirigía a la Dirección General de Obras Públicas comunicándole la cuantía de los gastos necesarios para fijar el emplazamiento de un faro de recalada, o de largo alcance, en los Cabos de Ajo o en el de Cabo de Quejo, presupuesto que se había autorizado redactar por Orden de 28 de enero del mismo año. El proyecto del nuevo faro en el Cabo de Quejo quedó anulado por divisarse desde Ajo un amplio panorama marítimo que abarca desde las costas de Vizcaya el E. hasta el Cabo Mayor al O. El 26 de junio de 1906, Juan González Piedra, Ingeniero encargado de realizar el proyecto de emplazamiento del faro de Cabo de Ajo, que sustituyera al de Cabo Mayor de Santander, entregó el proyecto, que visto por el Rey Alfonso XIII dispuso el 28 de noviembre su construcción; y por Orden del 7 de marzo de 1910, se propuso por el Ingeniero Don José Hervella la construcción de un edificio de dos plantas rectangulares capaces para albergar a seis torreros, con torre cuadrada de mampostería de 18 metros de altura; una casa aparte para almacén, taller, lavadero, sala de maquinaria, depósito de carbón y horno, que se aprobó por Real Orden de 24 de diciembre de 1910; sin embargo, por otra Real Orden de 24 de febrero de 1914 se suprimió dicho proyecto. Ante lo dispuesto por la Real Orden salió oponiéndose el Ayuntamiento de Bareyo, alegando que se habían producido tres naufragios consecutivos en las inmediaciones de Cabo de Ajo y que era muy necesaria su construcción; atendiendo a lo solicitado se retomó el proyecto, que fue aprobado definitivamente el 11 de marzo de 1921. Pero el asunto iba lento; el Ingeniero Don Fermín Artaza presentó el 23 de julio de 1927 el proyecto del edificio del faro; se trataba de un edificio de planta rectangular de 18,90 metros de longitud por 9,20 de ancho, con torre semiempotrada en el centro de la fachada posterior; el 25 de abril de 1928 se anunciaba la subasta para su construcción, que fue adjudicada al contratista Don Ricardo Fernández Martínez en precio de 75.418 pesetas; la obra fue entregada el 14 de diciembre de 1929. El 17 de febrero de 1930 el vapor alemán “Hero” desembarcó en Santander 10 acumuladores A.M. 50; un aparato óptico y una mesa de servicio con dos cumuladores con destino al nuevo faro; el aparato de luz estaba compuesto por una linterna cilíndrica metálica de 1,80 metros de diámetro interior por 1 metro de altura, apoyado sobre un zócalo de fundición, construida por “Maquinista Valenciana”, con veleta de cojinetes metálicos y puntos cardinales, hoy en servicio; instalación de alumbrado por acetileno comprimido disuelto en acetona, con luz incandescente; un aparato óptico construido en 1920 por la casa “A. B. Garsaenmelator” de Estocolmo. Comenzó a funcionar el 9 de agosto de 1930, y el primer torrero que estuvo a su cargo fue Don Jesús González Zabala. Para dar servicio al nuevo faro hubo que construir una carretera que era un ramal de la carretera de Argoños al Puntal, de longitud de 4.455 metros, que fue entregada por el contratista Don Manuel Cubillas el 21 de marzo de 1933. Durante la Guerra Civil en faro permaneció apagado desde las 10, 45 horas del día 23 de agosto de 1936, hasta la llegada a Santander de las tropas nacionales; fue testigo de los intercambios de cañonazos entre la batería instalada por los republicanos en la cumbre del Cabo Quintres y el crucero ligero Almirante Cervera, y de la agonía y hundimiento del acorazado España el 30 de abril de 1937. El faro fue electrificado el año 1962 y su acometida eléctrica sirvió para dar servicio a los pocos vecinos que vivían en sus inmediaciones; en 1980 fue proyectada una nueva torre de hormigón por resolución de la Dirección General de Puertos y Costas de fecha 25 de junio del mismo año, con una altura de 15,70 metros, diámetro interior de 3 metros, cimientos de 2 metros de profundidad, y 2,25 metros de diámetro de linterna, alimentada con lámpara de corriente eléctrica y acetileno. La linterna y el aparato de proyección del viejo faro fue aprovechada para el nuevo. La obra fue adjudicada a “Dragados y Construcciones”, y se inauguró el 15 de marzo de 1985. El sistema luminoso fue adquirido en 3 millones de pesetas y es automático, eléctrico y de gas, con lámpara de 500 w, que proyecta grupos de luz de 3 ocultaciones cada 16´´, con alcance de 17 millas.

Luis de Escallada González Centro de Estudios Montañeses Sociedad Cántabra de Escritores